sombra para las hormigas

5.2. La Ley General de Vida Silvestre

La Ley General de Vida Silvestre9 también contiene disposiciones relativas al conocimiento tradicional. Aprobada desde el año 2000 en su primer artículo, ubicado dentro de las disposiciones generales, declara que “es de orden público y de interés social, reglamentaria del párrafo tercero del artículo 27 y de la fracción XXIX, inciso G del artículo 73 constitucionales” y que su objeto es “establecer la concurrencia del Gobierno Federal, de los gobiernos de los Estados y de los Municipios, en el ámbito de sus respectivas competencias, relativa a la conservación y aprovechamiento sustentable de la vida silvestre y su hábitat en el territorio de la República Mexicana y en las zonas en donde la Nación ejerce su jurisdicción”, aunque como veremos más adelante, su contenido rebasa con mucho esos propósitos.
La primera referencia de ella a los recursos genéticos y el conocimiento tradicional se encuentra en el tercer párrafo del artículo cuarto y expresa que “los derechos sobre los recursos genéticos estarán sujetos a los tratados internacionales y a las disposiciones sobre la materia”. Como puede verse, la Ley no regula los recursos genéticos sino reenvía a otras regulaciones nacionales e internacionales, como el Convenio sobre Diversidad Biológica y la Ley General de Equilibrio Ecológico y protección al Ambiente. Con relación a los conocimientos tradicionales asociados a los recursos genéticos, el artículo 5 establece que dos disposiciones. La primera expresa que las autoridades deberán prever “la conservación de la diversidad genética, así como la protección, restauración y manejo integral de los hábitats naturales, como factores principales para la conservación y recuperación de las especies silvestres”; mientras la segunda estipula que deberán considerar “la aplicación del conocimiento científico, técnico y tradicional disponibles, como base para el desarrollo de las actividades relacionadas con la conservación y el aprovechamiento sustentable de la vida silvestre”.
El capítulo III, denominado “Conocimientos, innovaciones, y prácticas de las comunidades rurales” es el que específicamente se refiere a los conocimientos tradicionales. En el artículo 24 expresa que “en las actividades de conservación y aprovechamiento sustentable de la vida silvestre se respetará, conservará y mantendrá los conocimientos, innovaciones y prácticas de las comunidades rurales que entrañen estilos tradicionales de vida pertinentes para la conservación y aprovechamiento sustentable de la vida silvestre y su hábitat y se promoverá su aplicación más amplia con la aprobación y la participación de quienes posean esos conocimientos, innovaciones y prácticas. Asimismo, se fomentará que los beneficios derivados de la utilización de esos conocimientos, innovaciones y prácticas se compartan equitativamente.
Esta disposición se refiere a cuatro aspectos del conocimiento tradicional. El primero de ellos es el sujeto de ellos. La Ley no se refiere a pueblos o comunidades indígenas, sino a comunidades rurales. Con esto extiende el titular de los derechos relacionados con ellos a todas las comunidades rurales, lo cual resulta un acierto cuando este pertenezca a comunidades no indígenas. Pero si el conocimiento perteneciera a algún pueblo indígena o comunidad el problema es que no existe titular. El segundo es la referencia a que en las actividades de conservación y aprovechamiento de la vida silvestre se respete, conserve y mantengan los conocimientos, innovaciones y prácticas de las comunidades, sin que se exprese de que manera y con qué objetivo, ni de quien será esa responsabilidad. El tercer aspecto está muy relacionado con el anterior. Se refiere a que se promueva la aplicación de los conocimientos tradicionales en la conservación y aprovechamiento de la vida silvestre; aunque tampoco se expresa quien promoverá la aplicación y en todo caso que beneficios obtendrán sus titulares con ello. Por último, de manera muy laxa se expresa que “se fomentará” que los beneficios derivados de ese conocimiento, innovaciones y prácticas se compartan equitativamente. Fomentar es promover pero con promover no se logra la equidad dado que no se asegura ni siquiera que los titulares del derecho reciban un beneficio por el uso de estos.
La anterior disposición se complementa con lo dispuesto en el artículo 46 de la propia Ley, donde se expresa que “la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca coordinará el Sistema Nacional de Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre, el cual se conformará por el conjunto de dichas unidades, con el objeto, entre otros, de aplicar el conocimiento biológico tradicional, el fomento y desarrollo de la investigación de la vida silvestre, y su incorporación a las actividades de conservación de la biodiversidad”.

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9. Diario Oficial de la Federación, 3 de julio de 2000.