sombra para las hormigas

Blog de Guadalupe Espinoza Sauceda

RUBÉN GARCÍA APODACA. El agrarista

El día 31 de agosto de 2011 falleció Rubén García Apodaca. Un campesino, orgullosamente ejidatario de Baca, del municipio de Choix, Sinaloa, México. Un hombre agrarista, que siempre luchó por la mejora del pueblo. Fue un apasionado de la política. Apoyó siempre al Partido Revolucionario Institucional (PRI). Creía en el Estado. Era un hombre de buena fe. Amiguero, apreciado por muchos. Lo dio todo por la causa y murió sin nada, como mueren los grandes. Leía a su manera y procuraba mantenerse informado como podía, ya al lugar donde vivía las noticias casi no llegaban y si llegaban eran a conveniencia del status quo. Siempre que sabía que yo volvía al pueblo iba y me visitaba y preguntaba por lo que pasaba en el mundo y en la política nacional. En algunas ocasiones me comentaba de Lenin, de Stalin, de Trotski; de lo terrible y sanguinario que fue Stalin.

Rubén fue un hombre incomprendido. En otro escenario y en otro tiempo seguramente hubiera transcendido en la vida pública, pues creía en la cosa pública, en lo que es de todos. Desafortunadamente el medio donde vivió no daba para más. Fue un hombre longevo aunque aparentaba menos edad. Llegó a ser Síndico Municipal del pueblo de Baca. Reunión que había infaltablemente ahí estaba él.

Siempre dijo que su padre era de Oaxaca, se sentía orgulloso de ser descendiente de la tierra del prócer Benito Juárez, algunos lo denostaban diciéndole “guacho” por su origen sureño e incluso algunos hicieron escarnio de él, pero él supo seguir adelante y vivir la vida. Decía también que era pariente del político priista ya fallecido Salvador Esquer Apodaca.

Temacapulín: lucha latinoamericana contra las represas

LatinoamericaLatinoamerica Temacapulín se hizo presente los días del 22 al 25 de septiembre de 2011 en el VI Encuentro Mesoamericano de la Red Latinoamericana contra las Represas (Redlar) que se llevó a cabo en las márgenes del río Pacuare en Turrialba, Costa Rica. Más de 200 personas de movimientos sociales y organizaciones de Costa Rica, Panamá, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, Belice, México, Brasil, y representantes de Argentina, Estados Unidos, Canadá, Italia, Suiza y Alemania se dieron cita.

Desde hace más de seis años los pobladores de Temacapulín, Acasico y Palmarejo vienen luchando en contra de la construcción de la presa El Zapotillo –de la que la Conagua dice que lleva un avance de 34%– y que amenaza con inundar cerca de cinco mil hectáreas y desaparecer a estos tres pueblos. Para ello crearon el Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo, que es parte también del Movimiento de Afectados por Presas y en Defensa de los Ríos (Mapder) con el fin de articular y hacer un frente de lucha común. Han promovido todo tipo de acciones: marchas, plantones, tomas del sitio donde se edifica la cortina de dicha presa, así como del predio de Talicoyunque donde pretenden reubicarlos, mesas de diálogo, encuentros, reuniones, ferias, carreras, reparto de volantes, han intentado de todo, por tratar de parar la construcción y hacer consciente al gobierno y a la opinión pública de los daños que traen las presas en los diversos ámbitos de la vida de los pueblos y comunidades.

LA LUCHA DE LOS AFECTADOS POR EL ZAPOTILLO

Clausura presa El Zapotillo 2Clausura presa El Zapotillo 2 La lucha de los afectados por la presa El Zapotillo ha sido larga y cansada, viene desde 2005 cuando se enteraron por los medios del proyecto hidráulico. María Félix Rodríguez integrante del Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo dice que se siente muy fatigada, que es una presión muy fuerte para ellos el ruido del sonsoneo a diario de los que están construyendo en Talicoyunque, el lugar donde pretende reubicarlos el gobierno estatal. “Para nosotros no hay paz, nos sentimos defraudados” y se pregunta: “¿Nosotros como seres humanos no tenemos derechos? ¿Qué es lo que están haciendo con nosotros? Ni el gobierno ni el alto clero nos han defendido.”

El gobierno estatal y federal siempre los ha engañado, y ahora se suma el gobierno municipal de Cañadas de Obregón, Jalisco, ya que el día 17 de diciembre de 2010, fecha señalada para una audiencia con el Cabildo para exponer su problemática en relación a la presa El Zapotillo, según notificación hecha formalmente a uno de sus voceros; en ella iban a estar María Abigaíl Agredano Sánchez presidenta del Comité Salvemos Temacapulín Acasico y Palmarejo, Gabriel Espinoza Íñiguez, María Félix Rodríguez y el abogado Guadalupe Espinoza Sauceda, no obstante no se llevó a cabo porque se canceló sin previo aviso a los convocados, quienes acudieron al palacio municipal. Esta actitud del Presidente Municipal y del Cabildo los temacapulinenses la consideran una burla más a su comunidad.

María de Jesús García Guzmán, más conocida como Marichuy, dice que “el festejo del centenario de la revolución y el bicentenario de la independencia de México por parte del sector oficial es un discurso hueco, retórico y falso, porque la verdadera revolución es la que estamos haciendo los pueblos y nosotros como movimiento.”

LOS CONFLICTOS AGRARIOS Y LA PRESIÓN URBANA EN LA DELEGACIÓN DE MILPA ALTA DISTRITO FEDERAL

En el DF existen alrededor de 100 núcleos agrarios entre ejidos y comunidades, muchos de ellos solo existen jurídicamente, ya que no tienen tierras porque se los ha tragado la mancha urbana. Los núcleos agrarios están situados principalmente en el sur del DF en las delegaciones de Tláhuac, Milpa Alta, Xochimilco, Cuajimalpa, Tlalpan y Álvaro Obregón.

Milpa Alta es uno de los principales pulmones de la ciudad de México que confiere viabilidad ambiental a esta gran metrópoli. Ubicada al sur de la ciudad, es una comunidad agraria grande y una de las 16 delegaciones políticas que componen al Distrito Federal.

En la actualidad, la delegación de Milpa Alta se divide en doce poblados, que son: San Agustín Ohtenco, San Francisco Tecoxpa, San Jerónimo Miacatlán, Santa Ana Tlacotenco, San Antonio Tecómitl, San Lorenzo Tlacoyucan, San Pedro Atocpan, San Salvador Cuauhtenco, San Pablo Oztotepec, San Juan Tepenáhuac, San Bartolomé Xicomulco y Villa Milpa Alta, esta última cabecera de la Delegación.

En lo relacionado con la tenencia de la tierra, de las 28,841 hectáreas que integran la Delegación, 24,857 han sido solicitadas como bienes comunales por las comunidades indígenas de Milpa Alta y sus ocho anexos, todos de origen chichimeca, así como por el pueblo de San Salvador Cuauhtenco, de origen xochimilca. Complementan la propiedad social cinco ejidos, que ocupan un área de 1,790-29-92 hectáreas. El resto de la superficie lo integra la propiedad privada y la superficie para equipamiento urbano y rural.

En cuanto a núcleos agrarios en la delegación de Milpa Alta existen cinco, los cuales fueron dotados de tierras como resultado de la reforma agraria. Dichos núcleos son: Santa Ana Tlacotenco, San Francisco Tecoxpa, San Jerónimo Miacatlán, San Juan Tepenáhuac y San Antonio Tecómitl.

EL DERECHO A DECIR NO

Los pueblos tienen derecho a decir noLos pueblos tienen derecho a decir no Guadalupe Espinoza Sauceda y Marco von Borstel

Las leyes que rigen la convivencia humana tienen como principio el derecho que tenemos todas las personas para decidir nuestra forma de vida, nuestro presente y nuestro futuro. Dentro de esta raíz está el derecho a decir sí o no a cualquier propuesta que se nos haga, que modifique o afecte nuestra vida, esto es parte de las garantías que supuestamente tenemos por vivir en una sociedad organizada y democrática.

En el caso de la lucha de los afectados por la presa El Zapotillo, César Coll Carabias, Director General de la Comisión Estatal del Agua de Jalisco (CEA) y otros funcionarios estatales dicen que los habitantes que se oponen están siendo “manipulados” por gente externa, es decir, por organizaciones no gubernamentales e individuos que los acompañan y asesoran. Negándoles así, primero, la posibilidad de que sean los mismos pobladores de estas comunidades los que han decidido libremente y por su propia voluntad oponerse a un proyecto que pretende modificar su forma de vida, su entorno y su futuro; y segundo, el derecho a decir no a una obra de supuesto desarrollo y progreso del cual ellos no participan y que devastará su ancestral territorio e historia. Es decir, estos funcionarios niegan la capacidad de pensar y organizarse de los habitantes de Temacapulín, Acasico y Palmarejo y el derecho que tienen de buscar apoyo para hacer valer sus derechos y las leyes; intentan hacer creer a la opinión pública que la resistencia ante este proyecto es producto de unos foráneos que llegan a “manipular” las mentes de los habitantes de las comunidades, criminalizando a los defensores de derechos humanos y por tanto a la protesta social, pretendiendo deslegitimar así, a las personas concretas que habitan estos territorios, los cuales sufren al enfrentar a la autoridad ante su intento de imposición. De paso, buscan también sembrar la división al interior del movimiento opositor.