sombra para las hormigas

Las Presas en México: Despojo, Contaminación y Privatización del Agua

Los grandes embalses son antidemocráticos.
Son uno de los medios de los que se valen los gobiernos para hacer acopio de autoridad, al darles la facultad de decidir a dónde irá a parar el agua y en qué cantidad. Son un medio seguro para desarraigar a los campesinos de su entorno. Son la manera más descarada de quitarles agua, tierra y regadíos a los pobres y dárselos a los ricos.

Arundhati Roy, India

Guadalupe Espinoza Sauceda y Claudia Gómez Godoy
Colectivo COA

Las presas en México y en el mundo se han impuesto como el modelo único de desarrollo capitalista para alimentar y abastecer de agua y energía a una creciente población mundial que se mueve del campo a las grandes ciudades, sin embargo, la construcción de las presas ha sido fuertemente cuestionada debido a los impactos sociales y ambientales que causan, a su inviabilidad económica y técnica y porque poco a poco ha caído la cortina de humo sobre las que se construyeron.

En México, tiene una particularidad que hace que la construcción de presas haya significado despojo, contaminación, privatización y desagracias; pues en nuestro país, todavía subsisten formas comunitarias de control sobre el agua y la tierra, de manera colectiva. Las presas constituyen, entre otras cosas, un medio que permite arrebatar ese control comunitario sobre las aguas para trasladarlo a manos de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y las empresas.

Actualmente son muchos los proyectos hidráulicos e hidroeléctricos que tiene el gobierno federal, sólo en la región de Jalisco y Nayarit, la “Presa de Arcediano”, la cuarta megapresa que se construiría sobre el contaminado río Santiago se suma a las presas “El Cajón”, “Aguamilpa” y “La Yesca” -una presa sin agua que está en construcción y que tendrá una de las cortinas más altas del mundo, de acuerdo con la CFE funcionará a solo 19% de su capacidad-. En la misma región se encuentra proyectada la “Presa El Zapotillo”, sobre el río Verde, que implica la desaparición de los pueblos de Temacapulín, Acasico y Palmarejo, así como la de “Las Cruces” sobre el río San Pedro en Nayarit -sin tener en cuenta que dentro de una cuenca, cuanto mayor es la cantidad de represas, tanto mayor es la fragmentación de los ecosistemas fluviales y los efectos acumulativos de sedimentación, además de que se ha demostrado que tienen un efecto en el calentamiento global y en la pérdida de diversidad de peces de río-. La misma CONAGUA y la CFE, reconocen que no disponen de información real y actualizada sobre el grado de depósito y acumulación de sedimentos, incluida basura, acarreados por la acción del agua a las presas (azolvamiento); lo que disminuye la capacidad de las mismas, puede taponear el desfogue y afecta la calidad del agua que concentran.

Los movimientos y resistencias sociales en contra de las presas son cada día mayores y más fuertes, pues el gobierno repite los mismos errores en muchos rincones del país: Guerrero, Oaxaca, Jalisco, Chihuahua, Chiapas por mencionar algunos estados que tienen fuertes movimientos opositores a las presas. Saben que significan despojo de sus tierras, territorios, ríos y aguas, que son su fuente de sustento y su espacio de reproducción social y cultural, es por ello que se organizan de diversas maneras, buscando involucrar en su movimiento a los afectados directos que se verán desplazados, pero también a los afectados indirectos que viven río arriba o río abajo y que de igual manera sufren las consecuencias ambientales, siempre son los pobres los que pierden todo y los ricos y las empresas los que se benefician.

Y aunque las presas han sido cuestionadas por su viabilidad económica, así como los impactos sociales y ambientales, siempre habrá inversionistas que con mucho gusto apoyarán las represas cuando existen generosos subsidios públicos y garantías que los favorecen, como es el caso de la presa “El Zapotillo”, en el estado de Jalisco, que ha sido dictaminada a favor de Peninsular Compañía Constructora -del empresario Carlos Hank González- en asociación con FFC Construcción -de capital español- y Grupo Hermes; el capital no tiene distingos partidistas. El negocio es el negocio, pues con un 25% de inversión la empresa recibirá el 75% de subsidio público que le entregarán la CONAGUA, el Fondo Nacional de Infraestructura, el presupuesto de egresos y los gobiernos de Jalisco y Guanajuato; por supuesto, que el negocio no es sólo la construcción también lo será la distribución pues como premio y garantía a su inversión la empresa recibe una concesión por 25 años para el manejo de la presa, otra de las muchas formas de privatización del agua. Es por ello que las empresas perdedoras ICA y COTA, han impugnado la asignación de la obra, el agua para ellos es un fuerte negocio, una mercancía.

Además del despojo, la contaminación y la injusticia económica, existe otro factor que es relevante y es el hecho de que en México no existe ninguna experiencia en la que los reubicados por las presas hayan mejorado sus condiciones de vida gracias a las oportunidades ofrecidas a raíz del proyecto, nunca se han respetado los acuerdos a los que llegaron con los afectados, es el caso de la “Presa Huites” (por el nombre del pueblo mayo que fue desplazado), en Sinaloa, que han tenido un largo peregrinar en busca de que se les restituyan los daños que les ocasionaron. La presa “Cerro de Oro”, en Oaxaca, que desplazó mayoritariamente a la población al estado de Veracruz y que para ellos hablar de presas es hablar de tragedias, tienen 37 años luchando porque se les imparta justicia; recientemente los afectados de la “Presa Picachos”, quienes fueron desplazados, engañados y que aún cuando habían aceptado la reubicación la CONAGUA nunca les construyó los nuevos centros de población, cerrando la cortina sin avisar a los afectados y recibieron como indemnización 3 lanchas para pescar; y el caso de los afectados por la “Presa el Cajón”, de la CFE, y que siguen luchando por una indemnización justa y han denunciado que las casas del Nuevo Ciruelo se están cayendo, han perdido sus ingresos y su principal sustento que era la tierra, los ciruelos y el río (historia contada en el documental “El Ciruelo”).

El pésimo rendimiento técnico y económico de las grandes represas es cada vez más obvio. En los últimos años se han registrado importantes avances en energías alternativas, como la solar y en los sistemas de captación de agua de lluvia. En áreas urbanas, se propone reducir las pérdidas y perfeccionar los suministros existentes antes de construir nuevas presas, tuberías y estaciones de bombeo. Existen técnicas ancestrales relativamente simples, accesibles y de enorme potencial como cultivo de temporal, y la recolección de agua de lluvia en pequeños bordos y jagüeyes, sin embargo, el interés económico del capital es más fuerte que los derechos colectivos de los pueblos a manejar sus recursos y se siguen construyendo estas obras sin importar las consecuencias sociales y ambientales que generan.

La imposición de estas obras afecta a un sin número de derechos elementales que tienen los pobladores y cuidadores de los ríos como son: el derecho al agua, el derecho a la vivienda, el derecho al territorio, el derecho al medio ambiente sano y el derecho a la alimentación; además de que la mayoría de las ocasiones se oculta información, violando el derecho a la misma, a la consulta y a la participación, así como el derecho a definir el modelo de desarrollo.

Los pueblos saben que el gobierno con sus programas, proyectos y políticas los afectan y trastocan sus modos de vida, por eso se oponen, por eso se organizan, no es que estén en contra del desarrollo, sino que están en contra de un desarrollo que los excluye, que no los toma en cuenta como personas sino como objetos. Por eso se han organizado y muchos de ellos confluyen en la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, que tuvo su V asamblea nacional en Chichicuahutla, Veracruz. Además de que se realizará el III Encuentro Internacional de Afectados por las Represas y sus Aliados en Temacapulín, Jalisco en octubre de 2010.

Comentarios

Testimonio: PRESAS DE ARCEDIANO Y ZAPOTILLO EN EL ESTADO DE JAL.

ACOMPAÑANTE DE LAS COMUNIDADES AFECTADAS POR LAS PRESAS DE ARCEDIANO Y ZAPOTILLO EN EL ESTADO DE JALISCO: “La presa de Arcediano era el gran excusado. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) dijo que era inviable. En el Salto y Juanacatlán están muriendo por cáncer, por enfermedades gastrointestinales. Hoy dice el gobierno que el proyecto se cancela cuando en el 2003 la UdeG y las ONG’s dijeron que no era viable. Con todo esto hasta ahora se han gastado millones de pesos y destruyeron el puente de Arcediano. Hoy dicen que la presa es muy cara y por eso no la pueden hacer. Hay que fincarles responsabilidades a este tipo de funcionarios. Antes decían que no había alternativas para la presa de Arcediano, hoy sí las hay. Hoy son pequeñas presas para el proyecto de Arcediano. La academia y las organizaciones civiles se manifestaron diciendo la inviabilidad del proyecto. En este país hay mucha impunidad.”

Testimonio: AFECTADA POR LA PRESA DE ARCEDIANO, JALISCO

“El conflicto de las presas es la misma letanía que desde hace mucho vengo escuchando. Tenemos una epidemia de blanquiazules. Nos dicen que vamos a tener muchos beneficios. El proyecto llegó lleno de mentiras. Nos dijeron: fuera de la comunidad.

El gobierno nos dio $350,000.0 pesos por nuestras casas y nos dieron 15 días para que nos fuéramos. Al quedar sola en la lucha, el gobierno se fue contra mí, me dijo que me iba pasar lo que a Colosio y al cardenal Posadas. Querían tapar mi voz con mucho dinero. Yo no sé cómo me fui quedando sola. El gobierno es deshumanizado. A mí me tumbaron la casa, mi negocio.

Tumban el puente de Arcediano que es el más antiguo de América Latina. Mi voz sigue pidiendo justicia. Hoy nos dicen que a lo mejor el proyecto ya no va. ¿Pero dónde queda mi sufrimiento? ¿Y la crueldad que viví? Se interponen amparos y el gobierno dice: ¡No sirven! Mi lucha nunca fue por dinero.

He descubierto las falsedades del gobierno. Y de todo ello me gustó mucho concientizar a la gente. Es muy importante luchar por nuestra identidad. No tengo con qué vivir pero soy feliz luchando y concientizando a la gente. Siento que me he sacado un 10. Duele pero se aprende. He aprendido los valores de la dignidad. Yo ya no creo en nadie, ni en gobiernos, ni iglesias ¿Entonces en quién creer? No nos queda más que la unidad de todos los afectados del mundo.”

Testimonio: AFECTADA POR LA PRESA PICACHOS EN SINALOA

“En Sinaloa no se respetan los derechos humanos. La pregunta es ¿En manos de quién estamos? En ningún momento se nos dijo que la presa nos iba a inundar. En pocos momentos perdimos todo lo poco que habíamos construido con tantos esfuerzos.”

Testimonio: AFECTADO POR LA PRESA PICACHOS EN SINALOA

“Las presas son sinónimo de represión, de corrupción, de simulación, de violación de derechos humanos. En nuestro caso con la presa Picachos se afectaron 800 hectáreas de tierra. El 13 de julio de 2009 fuimos afectados. La gente duerme todavía en las calles. Nos hicieron casas de lámina de asbesto y el gobierno no cumplió su palabra empeñada con nosotros. Hoy hay desesperación. Hay litigios porque los predios adonde nos fuimos presentan irregularidades jurídicas. El gobierno es rapaz, va por la rapiña. Hay juicios amañados que nos quieren quitar donde fuimos reubicados. Fuimos desalojados con granaderos, con toda la fuerza del Estado. Hay mucho daño psicológico. Hay hombres en nuestras comunidades que ya no ven hacia arriba, hoy ven hacia abajo, con lástima vemos como funcionarios se paran el cuello con nuestra desgracia. Lo poco que teníamos se nos ha arrebatado. Yo creo que los mexicanos ya no tenemos gobierno porque no cumplen con la ley, por ello los mexicanos no debemos callarnos. Todos levantemos la voz para que no nos sigan pisoteando. Necesitamos gente en el gobierno que sea capaz de ver por los derechos de su gente.”