sombra para las hormigas

Temacapulín: lucha latinoamericana contra las represas

LatinoamericaLatinoamerica Temacapulín se hizo presente los días del 22 al 25 de septiembre de 2011 en el VI Encuentro Mesoamericano de la Red Latinoamericana contra las Represas (Redlar) que se llevó a cabo en las márgenes del río Pacuare en Turrialba, Costa Rica. Más de 200 personas de movimientos sociales y organizaciones de Costa Rica, Panamá, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, Belice, México, Brasil, y representantes de Argentina, Estados Unidos, Canadá, Italia, Suiza y Alemania se dieron cita.

Desde hace más de seis años los pobladores de Temacapulín, Acasico y Palmarejo vienen luchando en contra de la construcción de la presa El Zapotillo –de la que la Conagua dice que lleva un avance de 34%– y que amenaza con inundar cerca de cinco mil hectáreas y desaparecer a estos tres pueblos. Para ello crearon el Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo, que es parte también del Movimiento de Afectados por Presas y en Defensa de los Ríos (Mapder) con el fin de articular y hacer un frente de lucha común. Han promovido todo tipo de acciones: marchas, plantones, tomas del sitio donde se edifica la cortina de dicha presa, así como del predio de Talicoyunque donde pretenden reubicarlos, mesas de diálogo, encuentros, reuniones, ferias, carreras, reparto de volantes, han intentado de todo, por tratar de parar la construcción y hacer consciente al gobierno y a la opinión pública de los daños que traen las presas en los diversos ámbitos de la vida de los pueblos y comunidades.

Ya anteriormente había asistido Temacapulín a otros encuentros en Colombia y Panamá de la Red Latinoamericana contra las Represas (Redlar) con la intención de dar a conocer y articular una lucha más amplia y hacer alianzas con otras organizaciones de América Latina que tienen el mismo problema que ellos, ya que como se dieron cuenta en este Encuentro celebrado en las orillas del río Pacuare en Costa Rica, el dolor y la problemática de los países afectados por megaproyectos hidráulicos es la misma. La imposición de proyectos sin consultar a los afectados, todo en aras de un supuesto desarrollo devastador de la madre naturaleza. Modelo de desarrollo que fue muy cuestionado en dicho encuentro, pues los pueblos no están de acuerdo con él, porque sólo ha servido para destruir el medio ambiente, para un desarrollo de otros y a los pueblos mantenerlos sumergidos en la pobreza y en la pobreza extrema.

Una de las conclusiones a que se llegó en Costa Rica es que los movimientos sociales se deben articular más, pues el enemigo es el mismo: el capitalismo salvaje y devastador, por lo que no es posible que los movimientos sociales sigan desarticulados y dando luchas aisladas y propone como verdaderas soluciones: que los gobiernos cambien de modelo de desarrollo, el desarrollo de una economía solidaria, cambio de modelo de consumo, frenar megaproyectos, la concientización de la sociedad y un cambio del modelo educativo y respetar a la madre naturaleza.

Por ello en la Declaración del Pacuare se dice: “El VI Encuentro Mesoamericano de la Redlar exige a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que elimine de los Mecanismos de Desarrollo Limpio a todos los proyectos hidroeléctricos porque, como está debidamente comprobado, contaminan y destruyen la naturaleza contribuyendo al calentamiento global, a la vez que transgreden los derechos de los pueblos. Condenamos el uso de fondos públicos por parte de los bancos y corporaciones financieras internacionales para la construcción de hidroeléctricas en detrimento de la vida y la naturaleza.” Asimismo “convocamos a la Jornada de Movilización contra represas y otros megaproyectos a realizarse simultáneamente en nuestros países del 12 al 16 de octubre de este año.” Y “ratificamos el 14 de marzo como el Día Internacional de Acción contra las Represas y en Defensa de los Ríos y los Pueblos.”

Mientras, en Temacapulín la resistencia sigue en contra de la presa El Zapotillo porque quieren y tienen derecho a seguir existiendo como pueblos vivos, porque saben que de hacerse la presa ellos desaparecerán como pueblos y que están dispuestos a seguir dando batalla contra un Estado soberbio.