sombra para las hormigas

El Zapatismo - Comentarios: "La Irrupción Zapatista 1911" y "La Revolución del Sur 1912-1914" de Francisco Pineda Gómez

Fuerzas Surianas: Fuerzas Surianas a las ordenes de Emiliano ZapataFuerzas Surianas: Fuerzas Surianas a las ordenes de Emiliano Zapata Lo que rescato de los dos libros que menciono es que la historia de los campesinos del sur del país, no es como tradicionalmente se nos ha dicho, o la otra, que fue un movimiento de campesinos "que no querían cambiar y que, por eso mismo, hicieron una revolución" (Womack). Sino que hicieron la revolución por las condiciones oprobiosas en que se encontraban con la dictadura de Porfirio Díaz, con el grupo de los científicos, y que sí querían cambiar la situación en que se encontraban. El zapatismo tiene su radio de acción en el estado de Morelos. Un estado donde había en tiempos del porfiriato muchas haciendas cañeras y los campesinos trabajaban como peones de esas haciendas de sol a sol, que les habían quitado, tierras, montes y aguas, hasta llegar a ser imposible la vida de los pueblos. El zapatismo llegó a extenderse a los estados de Oaxaca, Guerrero, Puebla, Tlaxcala, Hidalgo, Estado de México, Distrito Federal, Guanajuato, Jalisco, Veracruz y Michoacán, por lo tanto no era un movimiento regionalista sino que tenía presencia en varios estados de la república, además en los más poblados de aquel entonces, que eran los del centro. Pues en los estados del norte la población era escasa. Pero el zapatismo no sólo fue Zapata sino que también fueron Otilio Montaño, Gildardo Magaña, Antonio Díaz Soto y Gama, Genovevo de la O, Jesús Morales, Eufemio Zapata, Amador Salazar, el Ing. Ángel Barrios, y muchos más, siendo el líder indiscutible de ellos Emiliano Zapata.

No obstante los zapatistas siempre sostuvieron que no eran un movimiento personalista, de caudillos –en ese sentido su movimiento es de contenido marxista, que es más de clase, que de personalidades-, que iba más allá de sus líderes. Ellos no querían puestos, honores, ni prebendas. Lo que querían era que se cumplieran las demandas del pueblo contenido en su Plan de Ayala. Que resume el ideario político del zapatismo y la lucha por la tierra, de los pueblos, de los ejidos, y que con tanta paciencia elaboraron y lo sacaron a luz pública hasta que estuvieron conformes con su contenido. Ellos dicen casi al finalizar el Plan de Ayala: “… no somos personalistas, ¡Somos partidarios de los principios y no de los hombres!”

El Plan de Ayala es el documento, el programa político con el que el zapatismo rompe con el maderismo, que se basaba éste a su vez en el Plan de San Luis, al cual en un inicio se unieron los zapatistas, porque en el último párrafo del artículo tercero textualmente dice: “Abusando de la ley de terrenos baldíos, numerosos pequeños propietarios, en su mayoría indígenas, han sido despojados de sus terrenos, por acuerdo de la Secretaría de Fomento, o por fallos de los tribunales de la República. Siendo de toda justicia restituir a sus antiguos poseedores los terrenos de que se les despojó de un modo tan arbitrario, se declaran sujetas a revisión tales disposiciones y fallos y se les exigirá a los que los adquirieron de un modo tan inmoral, o a sus herederos, que los restituyan a sus primitivos propietarios, a quienes pagarán también una indemnización por los perjuicios sufridos. Solo en caso de que esos terrenos hayan pasado a tercera persona antes de la promulgación de este Plan, los antiguos propietarios recibirán indemnización de aquellos en cuyo beneficio se verificó el despojo.” Eso es lo que dice el Plan de San Luis en materia de tierras, y por eso lucharon los campesinos de Morelos, pero al verlo incumplido sacan el Plan de Ayala, aunque este último dice que es complemento del anterior, ya que al que ven como traidor a la causa es a Madero.

El punto número 5 del Plan de Ayala dice: “La Junta Revolucionaria del Estado de Morelos no admitirá transacciones ni componendas hasta no conseguir el derrocamiento de los elementos dictatoriales de Porfirio Díaz y de Francisco I. Madero, pues la nación está cansada de hombres falsos y traidores que hacen promesas como libertadores y que al llegar al poder se olvidan de ellas y se constituyen en tiranos.” Pensamientos de aquellos tiempos, pero muy actuales y aplicables a nuestra clase política de hoy día que transa y acepta componendas y que sus miembros se dicen nuestros libertadores y que nos van a redimir.

Y es cierto, Madero se negó a entregar las tierras a los campesinos. En la lucha por el poder Madero “vence” a Porfirio Díaz, el cual sucumbe en apariencia con los Tratados de Ciudad Juárez, pero en realidad la clase dominante prefiere sacrificar a la cabeza para que todo siga igual y no se perdieran los privilegios de clase. Díaz se va del país y Madero llega a la presidencia de la república. Cometiendo éste el error de dejar intactas la mayoría de las estructuras políticas, sociales, económicas y culturales y sobre todo las militares del porfirismo, que terminarían a la postre traicionándolo en lo que se conoce como La Decena Trágica. Y con el Pacto de la Embajada asume la presidencia de la república Victoriano Huerta, quien era Ministro de Guerra y Marina del gobierno de Madero, a la vez que representante del viejo régimen porfirista. En este sentido Huerta usurpa el poder y transgrede el orden constitucional establecido en el país, con el beneplácito de los Estados Unidos, contra quien también luchan los zapatistas, pues si Madero se negó a entregarles la tierra, con más razón Huerta. Y no sólo Madero y Huerta les negaron la tierra a los campesinos, sino también Venustiano Carranza, que se erigió en el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista a raíz del Plan de Guadalupe que desconoce al gobierno de Huerta, así como a los poderes legislativo y judicial de la federación y a los gobernadores que en un término de treinta días después de expedido el plan lo sigan reconociendo a los poderes de la federación. Y se decían constitucionalistas porque miraban a Huerta como un transgresor del orden legal de 1857. Por lo tanto ellos se veían como los continuadores y restauradores del orden legal violado, que se basaba a su vez, principalmente en la soberanía de los estados de Sonora y Coahuila, que fueron los estados que no aceptaron y reconocieron el golpe de estado de Victoriano Huerta y en cierta medida el estado de Chihuahua, donde estaba quizá la personalidad más maderista de todos: Abraham González, quien fuera Secretario de Gobernación de Madero, y que al darse el golpe de Estado era Gobernador de Chihuahua, fue hecho prisionero y trasladado en un tren rumbo al sur del estado y a más o menos a la altura de Ciudad Camargo fue asesinado a sangre fría, con lo cual la resistencia en Chihuahua contra el usurpador corrió a manos de otros, como Pancho Villa, Maclovio Herrera, Manuel Chao, etc.

Contra la dictadura y militarismo de Huerta lucharon muchas fuerzas políticas, en el sur estaban los zapatistas, y por el norte venían bajando las fuerzas de Obregón, que se desplazaba por el occidente, por el pacífico y por el noreste Pablo González, los dos bajo las órdenes directas de Carranza y por el centro, con mucha fuerza avanzaba Pancho Villa con su División del Norte (que tenía a dos generales agraristas declarados, Toribio Ortega –viejo magonista- y Calixtro Contreras), nominalmente bajo las órdenes de Carranza, pero en cierto momento hubo un rompimiento, mostrando autonomía en sus movimientos. Además Carranza lo veía con mucha desconfianza. En resumidas cuentas hay tres fuerzas visibles: El carrancismo-obregonismo, el villismo y el zapatismo, que contribuyen entre las tres a derrotar al ejército federal y en consecuencia con su mira puesta en la ciudad de México, el principal nervio político y económico del país. La batalla decisiva en contra del ejército federal fue la toma de Zacatecas, por las tropas de Villa. A raíz de esto y de las diferencias que había entre las fuerzas revolucionarias se da la Convención de Aguascalientes, sobre todo del zapatismo y del villismo en contra del carrancismo.

En la Convención de Aguascalientes los zapatistas y villistas hicieron una alianza y derrotaron políticamente al carrancismo, aunque uno de sus principales operadores, Obregón, sacó importantes victorias al proponer a Eulalio Gutiérrez como presidente de la república surgido de la Convención. Y que al final traicionaría a los villistas y zapatistas, aliándose con Obregón que se retiró de la Convención para ir con Carranza -según él-, a consultas sobre el resultado de dicha Convención con el Primer Jefe y ya nunca volvió (refieren que cuando se retiraba Obregón de la Convención le dijeron: ¡éste ya no vuelve!, a lo que voltea Obregón y les dice: ¡Le autorizo a cualquiera de ustedes que me escupa la cara si no vuelvo!) Y no volvió. Carranza que ya estaba instalado en la ciudad de México, a raíz de los Acuerdos de Teoloyucan, que signó Obregón en representación del Ejército Constitucionalista con el régimen de Huerta, se negó a reconocer los resolutivos de la Convención, evacuando la capital del país con sus fuerzas leales rumbo a Puebla.

En la Convención resaltaron por su habilidad oratoria y política el villista Gral. Felipe Ángeles, a quien por su formación y preparación intelectual se le veía como presidenciable y por los zapatistas el viejo Paulino Martínez y el Lic. Antonio Díaz Soto y Gama. Desde mi punto de vista el mejor fue Antonio Díaz Soto y Gama quien desenmascaró el falso discurso revolucionario de Carranza y de Obregón. Antonio Díaz Soto y Gama venía del magonismo, del grupo de los precursores de la revolución mexicana Ricardo Flores Magón, Camilo Arriaga, Praxedis Guerrero, Librado Rivera, Juan Sarabia y él mismo, por mencionar a los magonistas más conocidos. Por lo que podemos decir, que el zapatismo tiene un componente magonista en su discurso e ideología y su forma de ver los problemas del país.

Al final la disputa entre las diferentes facciones de la revolución se resolvería militarmente, en donde se enfrentaron la División del Norte en contra de las fuerzas del General Obregón.

Desde mi opinión muy personal la que no cuajó fue la alianza Zapata-Villa, creo que eso en parte explica la derrota de estos ejércitos. Pero hay que tomar en cuenta también la posición que jugaron los Estados Unidos que mantenía buques de guerra cuando menos en los puertos de Veracruz. El reconocimiento que hacen del gobierno de Carranza y de la entrega de armas al constitucionalismo y el veto en la compra de armas a Villa; y Zapata que siempre batalló para abastecerse de armas y de parque. Tanto Madero como Carranza se negaron a entregar las tierras a los campesinos e indígenas.

Obregón decía: “Hay que iluminarles la pupila al indio y al mestizo con la luz de la ley”. En el fondo, en la disputa por la nación lo que subyace son dos visiones de país. La confrontación entre el México profundo y el México simulado, virtual, del que hablara Guillermo Bonfil Batalla y que sigue presente.

Un aspecto que hay que tomar en cuenta es que tanto el zapatismo como el villismo, eran sinceros y auténticos con el pueblo. Eufemio Zapata estaba dispuesto dijo a cambiar su rifle por un arado y Villa llegó a proponer que lo fusilaran las fuerzas convencionistas junto con Carranza si él significaba un problema para la patria.

El autor refiere que los zapatistas hicieron una alianza con Obregón. En todo caso se sabe que después de asesinado Zapata el que asumió la jefatura del ejército suriano fue Gildardo Magaña. Pero hay que recordar que Obregón se oponía a los zapatistas y villistas en Aguascalientes…Entonces ¿Cómo explicar esta nueva alianza? Y Antonio Díaz Soto y Gama dice que Obregón fue el primer presidente agrarista del país. Aunque ya antes, con el Carranza en el poder se expidió la Ley del 6 de enero de 1915 y bajo su mandato se promulgó la Constitución de 1917, con el ya famoso artículo 27…Entonces ¿Por qué seguían luchando los zapatistas?

El libro me hizo cambiar mucho la visión sobre el zapatismo, pues la versión oficial y tradicional, dicen que eran regionalistas que no tenían una visión de país, que no tenían proyecto. Y la verdad eran muy claros con el proyecto de país que querían.

A la conclusión que llego es que Carranza no era agrarista y que si bajo su gobierno se promulgó la Constitución de 1917, y que los derechos de los campesinos fueron arrancados o se los impusieron el resto de los revolucionarios.

Hay que estudiar el Plan de Agua Prieta, donde los sonorenses desconocen a Carranza y estudiar también la rebelión delahuertista y la muerte de Francisco R. Serrano, candidato a la presidencia de la república, que es la división de los sonorenses, para ver como se desgranó la mazorca y agarrarle el hilo a la “revolución”. En resumen estudiar más a la revolución mexicana desde una posición crítica y desde abajo, de los oprimidos, de los grandes perdedores y los que andamos por la vía campesina, verlo desde la lucha por la tierra.

El último libro de Pineda Gómez nos deja entrados con la lectura y con la sensación de saber que pasó, que continuó. Hay que decirle que haga otro libro y que nos diga que sucedió con las ideas zapatistas, qué con el Plan de Ayala, quién lo materializó, y si se materializó cómo, con quién y bajo qué condiciones, o si solo era para darle gobernabilidad al país y prevenir posibles levantamientos sociales. Pues a Zapata lo asesinan en 1919 y a Villa en 1923. Con lo cual descabezaron a ambos movimientos. Siendo los ejércitos perdedores de la revolución mexicana… ¿Pero fue total la derrota? ¿O sus ideas siguieron vivas? Y lo más importante si hubo el sujeto que las sostuviera y reivindicara.

A Zapata se le debe de ver como una gloria nacional. Fue un representante del pueblo bajo, sobre todo de los campesinos. Y lo más importante: les fue fiel hasta la muerte. Él que nunca transigió.

Finalmente opino también que después de Carranza hay que estudiar la cuestión agraria, qué hizo Obregón, qué hizo Calles, Adolfo de la Huerta, Abelardo L. Rodríguez, Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio, Cárdenas, en fin, qué hicieron todos los gobiernos revolucionarios en una visión de conjunto, una especie de tratado en materia agraria y ver dónde se desvió o perdió el camino, el sentido la revolución mexicana, que no se inició en 1910. Hacer una investigación seria, no descolorida e insípida, y con la pura cita de los personajes, que al final no diga nada. Ver qué hicieron, qué no hicieron, que decían, que legislación en materia agraria se ha expedido hasta la fecha. Desde luego verlo desde los sujetos que intervenían, porque las leyes no nacen solas, hay detrás de ellas una realidad social que las viene empujando. En resumen hacer un estudio de la cuestión agraria vivo, en el que se vea el actuar de los principales protagonistas y descubrir qué ha cambiado desde entonces a la fecha y preguntarnos ¿Hemos cambiado? ¿Vivimos mejor? ¿La sociedad mexicana es otra? ¿Estamos igual de pobres y amolados? ¿Qué sucedió en realidad? ¿Han sido engañados los campesinos? ¿Por qué? ¿Dónde estamos situados los mexicanos? O si ha sido puro discurso y el reparto de tierras en el país se ha arrancado con sangre y a cuenta gotas. Por lo que he visto y vivido mucho me temo que la realidad social es una lucha donde los derechos se arrancan en un escenario de fuerzas encontradas, convergentes y difusas, que actúan de manera abierta y encubierta.