Pronunciamiento del recorrido a los municipios de Tequila y Hostotipaquillo, Jal. en el contexto de la construcción de la Presa Hidroeléctrica La Yesca sobre el río Santiago.
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Pronunciamiento del recorrido a los municipios de Tequila y Hostotipaquillo, Jal. en el contexto de la construcción de la Presa Hidroeléctrica La Yesca sobre el río Santiago.
A cinco años de la reiterada promesa de un futuro mejor que traería la construcción de la Presa La Yesca en el límite entre Jalisco y Nayarit, las comunidades del Municipio de Hostotipaquillo, no sólo siguen esperando las bonanzas del desarrollo, sino que ahora padecen por la pérdida de su territorio y el potencial aumento en la contaminación de su entorno.
Mientras la construcción de la Presa La Yesca avanza a pasos agigantados, las obras complementarias que se acordaron con las comunidades, como la edificación de caminos e infraestructura urbana, se enredan en procedimientos burocráticos, se atoran entre reuniones con funcionarios y se detienen los que podrían ser los únicos beneficios de la mega obra.
Y es que el Gobierno Federal, responsable de la construcción de la que será una de las presas más grande del mundo, con una cortina de más de 200 metros de altura, valiéndose de la figura legal expropió al ejido del Llano de los Vela 17 hectáreas pagándoles sólo 4 pesos por cada metro cuadrado de tierra y no ha reconocido las otras 360 hectáreas que tendrán afectaciones indirectas.
Así, para la autoridad, las conquistas de tierra y derechos agrarios que hace 100 años costaron el derramamiento de sangre de miles de personas durante la Revolución, ahora en pleno Siglo XXI, cuestan menos que una Coca Cola.
Cuando se concluya la presa y el embalse se llene, el que todavía es conocido como el Río Grande de Santiago y que en algún momento fuera fuente de vida en la región, contará con una escalera de cuatro presas que conformarán un estanque de agua contaminada de alrededor de 250 kilómetros de longitud casi ininterrumpidos, suspendiendo así de manera definitiva las funciones naturales y los servicios ecosistémicos que brindaba el río.
Cabe destacar que la altura de La Yesca, el río Santiago carga entre otras cosas, con todas las aguas residuales sin tratar de la Zona Metropolitana de Guadalajara, cuya población pasa los 4 millones de habitantes, y con las vinazas que desechan las tequileras del municipio de Tequila a través de tres arroyos (La Tuba, Los Jarritos y La Virgen) que atraviesan el pueblo y desembocan en el Santiago, ocasionando la mortandad de millones de peces.
Aun en estas condiciones de polución, grupos de pescadores extraen producto del río Santiago y lo comercializan hasta la Ciudad de México, sin embargo año con año cuando las primeras lluvias limpian los suelos y las pozas, el agua arrastra grandes cantidades de contaminantes que escurren hasta el río y provocan la muerte de millones de peces que no resisten las altas concentraciones de contaminantes.
Los pescadores que antes podían trabajar de manera libre y que hoy no cuentan con el permiso para pescar en los embalses, son perseguidos por la policía como si fueran delincuentes. Aunque han buscado regularizarse para poder trabajar dentro del marco legal, los procesos burocráticos los han dejado fuera y hasta la fecha todavía no saben sin podrán pescar en la presa que se construye en su territorio.
A través del recorrido a la región, realizado por una de las caravanas del tercer encuentro internacional de afectados por las presas y sus aliados se pudo constatar lo siguiente:
La población local continúa viviendo bajo el engaño y las falsas promesas que la Comisión Federal de Electricidad les ha hecho.
La estrategia del gobierno de dividir a la gente para evitar la organización y movilización de las comunidades ha funcionado en esta región, logrando provocar conflictos graves entre los pescadores con permiso oficial y los llamados pescadores libres o ilegales.
El gobierno municipal, estatal y federal, cómplice de las industrias tequileras, se ha negado a observar y actuar en consecuencia de la grave contaminación que estas empresas generan en los ríos y suelos de la región.
Salvo por algunas personas que han abierto los ojos y han empezado a realizar esfuerzos de unión y organización, la falta de información así como la información distorsionada mantiene a la población general sumida en un profundo desinterés y apatía ante los atropellos e injusticias que se están dando en la región.
Se resalta el interés, la participación y la fuerza en esta lucha de Félix Rojas, quién a pesar de toparse con la indiferencia y las mentiras que ciegan a la gente, no ha desistido y continúa esparciendo su voz y compartiendo su problemática a través de su participación en movimientos como el MAPDER y la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales. Nos solidarizamos con Don Félix, pues como dijo el compañero Vimal Bhai de la India, ¡nadie puede llevar esta lucha solo, debemos unirnos!
Así del también Don Félix y los compañeros de Guadalajara que lo hemos seguido en este camino nos solidarizamos y nos unimos profundamente con el pueblo de Temacapulín.
